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Opinion

"Podrán cortar todas las flores, pero nunca detendrán la primavera"

Mariana Menzulio

27.03.2011

"Podrán cortar todas las flores, pero nunca detendrán la primavera", es la frase de Pablo Neruda que puede leerse en la placa colocada en la vereda del Colegio Nacional de Buenos Aires que recuerda a los desaparecidos de la dictadura militar.

Las 30 mil flores cortadas en los 2.818 días que duró la dictadura, que usurpó el poder el 24 de marzo de 1976, florecen cada vez que se reclama "Memoria, Verdad y Justicia".

Los "desaparecidos" se convirtieron en el símbolo del horror y los más de 340 centros clandestinos de detención, tortura y exterminio en el emblema de un "proceso" que intentó sólo eso, acallar la voz de aquellos que lucharon por sus ideales.

Los cerca de 500 hombres y mujeres, que hace 35 años eran bebés y niños, son el estandarte de una lucha que no cesa en busca de la identidad.

Aquel conjunto de rasgos que hacen que las personas se diferencien entre sí, la identidad, en definitiva, es la que también perdieron sus padres en los centros clandestinos que, como dice el `Nunca Más´, "ingresar a ellos significó en todos los casos DEJAR DE SER, para lo cual se intentó desestructurar la identidad de los cautivos, se alteraron sus referentes tempoespaciales, y se atormentaron sus cuerpos y espíritus más allá de lo imaginado".

También vale contar a los hoy ex presos políticos que lograron salvar sus vidas y se convirtieron en los testigos "clave" para poder reconstruir y ver lo perverso que fue el plan de exterminio del gobierno militar.

Tampoco hay que olvidar a los miles de exiliados en el exterior y también los exiliados internos, aquellos que se exilaron "en su barrio o en su ropero", como dice Pino Solanas en el película `El exilio de Gardel´.

Cientos de ciudadanos extranjeros figuran, además, en las listas de víctimas, entre ellos de nacionalidad alemana, española, italiana, griega, sueca, francesa, entre otras.

La dictadura argentina heredó muchos aspectos del nazismo y el concepto de nacionalidad excluía cualquier forma de heterogeneidad posible.

Así se dejó de lado a las minorías, por ejemplo, judíos, descendientes de los pueblos originarios, homosexuales, ateos, testigos de Jehová, por ejemplo.

Estas minorías fueron tratadas con especial ferocidad por los represores, y hubo un especial ensañamiento con la comunidad judía, que tiene entre 1.800 y 2.000 desaparecidos.

La dictadura no sólo tuvo "número de víctimas", hubo otras cifras que significaron un "saldo negativo" desde el punto de vista económico.

A comienzos de 1977, el entonces ministro de Economía, José Martínez de Hoz, inició un experimento monetario denominado "la tablita", un sistema de devaluaciones que dio comienzo a la especulación o "bicicleta financiera".

En 1979, el sistema financiero se volvió incontrolable para el gobierno, los precios minoristas subieron un 139 por ciento y el consumo cayó abruptamente.

Otro número que refleja la fuerte caída de la economía del país es que en los siete años de la dictadura se quintuplicó la deuda externa argentina. De 9.738 millones de pesos en 1976, ascendió a 45.069 millones de pesos en 1983.

El día del golpe de Estado, 24 de marzo de 1976, se dio inicio a 2.818 días de dictadura, donde hubo 30 mil desaparecidos, 500 niños apropiados, funcionaron 340 centros clandestinos. Estos son los números del horror, de las flores cortadas.

35 años más tarde vivimos en democracia, hay 102 nietos recuperados, 120 cuerpos identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense, 196 represores condenados durante 2010, y 8 son los juicios por delitos de lesa humanidad previstos para éste año. Estos son los números de la Justicia y la Verdad, de la primavera.

Y si de números hablamos, exactamente dentro de 7 meses, el 23 de octubre, los argentinos vamos a elegir al sexto Presidente desde el retorno de la democracia en 1983.

Recordemos entonces, que hubo una época en la que no pudimos elegir, no había candidatos, ni partidos políticos, ni opiniones diferentes. Tal vez, parezca una simple cuestión de números, tal vez no.

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